sábado, 17 de mayo de 2014

Griego en las calles

Sam:

Leí tu ultima carta y me encontré con una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado, aunque lo de Paulina fue una precipitación entre no somos nada y me siento como una pareja de años, creo que merece un reconocimiento que te hayas aventurado por esos lares pecaminosos. Por otro, creo que es una maldita, como toda aquella mujer que decida darte ilusiones e irse, y llevárselas con ella. En cuanto a M, lo siento aún más. No soy muy buena compañía en este tipo de situaciones, pero entiendo la profunda melancolía que uno sufre cuando se da cuenta que jamás volverá a ver a alguien querido.

No es que quiera cambiar de tema pero eso es lo que mejor hago, mirar hacia otro lado cuando no puedo manejar la situación. Así que te contaré mi vivencia de ayer. Tengo una amiga que vino de intercambio sólo seis meses y se han creado lazos de amistad sinceros desde su llegada. Ayer salí con ella y con otra a un evento de una asociación griega que proponía lectura de poemas en griego así como su traducción en francés. Llegamos y nos encontramos frente a un grupo de viejitos, después llegó gente más joven -Más joven significa que doblan mi edad pero no la triplicaban-. El líder traía con él un diablito de esos que usan para cargar las verduras en los mercados con un amplificador y un micrófono que guardaba en su bolsa derecha. Sacó el micrófono y comenzó a hablar y entre las bromas que hacía, explicaba cómo había surgido esa asociación y cómo había hecho eco en Grecia su existencia después de haberse manifestado a favor de ellos así como mostrado apoyo durante la crisis económica que comenzó en 2009. No sabía pero, explicaba que, cuándo Musolini gobernaba mandó a tropas italianas a conquistar y al perder tuvo que pedirle a Hitler apoyo. No sé, tendría que ponerme a investigar para saber si es una leyenda urbana de Griegos o es una historia minimizada de la situación que hubo en aquellas épocas. Así comenzó la lectura y después se le sumaron poemas de guerra, de amor, de amistad, etc. 

Me gustó la idea, y me gustaría implementar algo así allá. Pero hasta que la idea madure, creo que puedo exponerla. Se me hace muy muy interesante salir aquí porque me impregno de ideas que podrían aplicarse allá. Yo nunca he sido pro lenguas indígenas pero creo que se podrían usar muchísimo para sensibilizar a las personas de ambos lados, a quienes las hablan para que se den cuenta de la importancia que tienen, no por ser lenguas indígenas sino por ser una lengua del mundo y los que no las hablan para que conozcan y se den cuenta que una lengua indígena es simplemente otra lengua como el español, o el francés o alguna lengua perdida africana. No hablo más de esto, debería prometer no mezclar mis vivencias con mi trabajo personal pero ahora la linea no está muy marcada. 

Ahora seguiré trabajando en todo lo que aún no hago y debo hacer, espero que tengas un buen fin de semana y que día a día mejores animicamente hasta que apagues la consola y salgas a las calles. 

Te quiero mucho amigo querido, 

Becca 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Henna

Hola Sam: 

Estoy acongojada, tengo muchas cosas que hacer para sacar esta maestría del demonio y poca motivación. Especialmente hoy desperté resfriada; me duele la cabeza y mi puerco cuerpo. -Es gracioso que siempre use esa expresión y hasta ahora que la veo escrita veo como nada más son dos letras que se cambian-. La situación es la siguiente, tengo muchas exposiciones que hacer y muy pocas ganas. Los días que pasaron había trabajado en una tesis e hice el resumen para mi exposición de media hora... salieron 15 páginas, qué manera de resumir, y eso es nada más del segundo capitulo. En fin, te contaré qué pasó ayer. 

Me contacte con una persona que hace tatuajes de henna, de esos que las chicas musulmanas usan en las bodas. Me dio su dirección y después de la escuela fuimos hacía allá -yo y otra amiga- en el tranvía. En fin, llegamos a su casa y estaba acompañada. Nos dijo que la siguiéramos y subimos los escalones hasta su casa. Ahí, nos dijo que era en su cuarto y de pronto entramos a una habitación rosada y se sintió una sensación de amistad extraña, como si desde hace años ese ritual se estuviese llevando a cabo. 

Mientras me hacía mi mano, ella y la otra chica -las cuales jamás dijeron su nombre - comenzaron a hablarnos y a contarnos de Algeria. Las dos eran de allá, bueno, uno de sus padres era de allá, y uno de sus padres era francés. Nos contaron de cómo puedes ir allá, de como son los franceses y como no se consideraban de esa nacionalidad. Fue muy interesante su visión. Después de una serie de preguntas, respuestas, la chica sacó un vestido amarillo y comenzó a decir que era el vestido que usaría para una boda dentro de dos semanas. El vestido estaba magnifico, era color amarillo pálido con perlas. Después sacó los zapatos, los perfumes y mil cosas más y nos contó cómo se iba a arreglar, qué maquillaje usaría e incluso nos puso de sus diferentes perfumes para que le ayudáramos a escoger cuál aroma era el mejor. 

Lo interesante de esta salida fue la proximidad de ellas con nosotros, sin barreras. Hace mucho que no sentía eso. Dicen aquí que cuando haces amistades son para siempre, por eso te tardas más. Nosotros estamos acostumbrados a las amistades superficiales; conoces a alguien en una fiesta y después desaparece hasta dentro de muchos meses dónde los cruzas en otras fiestas y se vuelven a re-introducir como si jamás se hubieran conocido. En cambio, con ellas fue como allá, esa sensación de amistad superficial que durante la convivencia te hace sentir cómo si fuesen amistades de siempre. 

No sé, ando distraída y quería contarte.

Espero estés muy bien, y continuare mirando la pantalla esperando que, no llegue inspiración pero si comprensión de estos análisis. 


Hasta pronto... 
Becca 

sábado, 10 de mayo de 2014

M

Querida Becca:

Disculpa mi largo letargo, al siguiente día de escribirte mis últimas letras recibí una noticia que me arrancó la voz durante más tiempo del que hubiera querido. Creo que debo saldar mi cuenta con los eventos que dejé sin contarte primero...
Te dije que conocí a Paulina, que estuvo en mi casa y que nos concedimos algunas caricias la noche que durmió en mi casa. La siguiente tarde nos dimos una vuelta por el Castillo de Chapultepec, ya sabes, chan parque, muchos museos al rededor, muy verde... ella estuvo encantada, le tomó fotografías a todo y adoró todas las veces que le fue posible a las ardillas que bajaban y subían de los árboles tan acostumbradas a los peatones humanos que tomaban migajas y galletas de ellos aunque no se los ofrecieran.
Cuando volvimos a casa el pay estaba listo y ella envió algún mensaje a casa para saber si podían ir por ella cuando en la terminal, pero nadie contestó así que le sugerí que se quedara otra noche, que me acompañara a la reunión con los Bravest Weirdos. Y en ese punto todo empezó a ser extraño. De pronto era un chico que iba hasta el otro lado con su chica (después de la noche anterior nos comportábamos más cercanos) de pronto me vi a mi mismo sentado junto a ella en abrigos (ella no había traído uno consigo por lo que tomamos prestado uno que perteneció a mi madre) ya que la noche se anunciaba fría, llevando un pay casero a una reunión de fin de año y cumpleaños de dos de ellos. Me di cuenta de lo serio que se veía eso desde fuera, durante el trayecto hasta la casa de mi amigo Franco estuvimos algo silenciosos, solo tomándonos de las manos y sonriéndonos cuando se daba el momento. Parecía justo lo que hace una pareja de largo tiempo, todo tan formal, todo tan serio... me aterré, pasaba de la primera cita a la posteridad en un solo día, esta mujer a la que no conocía en absoluto, de la que sabía apenas sabía su nombre y apellidos, anécdotas aisladas sobre sus padres, sobre sus gustos personales... ahora estaba junto a mi comportándose como mi pareja temporalmente indefinida, sonriéndome y mirando por la ventanilla a la imperturbable ciudad nocturna desde el abrigo de mi madre.
Para cuando llegamos a casa de Franco había disipado esos pensamientos, o los había apartado, para el caso lo importante es que la reunión siguió su curso, como en otras ocasiones, colocando una lista de música y videos que todos íbamos componiendo en la Mac de Franco. Paulina casi no hablaba con las chicas... y aunque no quería buscarlo noté alguna alegría nostálgica en los ojos de Esperanza durante la noche, pero como siempre lo resolvió entregándose a la fiesta, luego hubo tres guitarras, y los chicos tocaron (Rufo, Fer y Beto), todos menos Franco y yo, él porque no se considera bueno y yo porque no tengo mucha práctica como para hilar dos notas. Tocaron por más de una hora después de cenar, cuando se detuvieron llevé el pay  para darnos el postre, notaba algo de cansancio en los ojos de Paulina quien se había mantenido muy al margen de las conversaciones, animada y cortés cuando hablaban con ella pero no muy autónoma. Puntaban las 3 a.m. y tras comer la rebanada pregunté a Paulina si deseaba  ir a dormir, en la habitación de Franco, como es usual ya que normalmente todos tienen más madera para aguantar despiertos toda la noche, solo Mary y yo solemos caer a dormir en algún punto dela madrugada.
Nos protegimos de la fría noche bajo las sabanas, la estrechaba entre mis brazos... casi nos quedamos dormidos. Pero no. El resto queda entre las sabanas, Paulina y yo, por supuesto, tal vez también entre el seguro de la puerta (que un par de semanas  después me enteré que estaba averiado).
Para no hacer esta historia más larga a la mañana siguiente nos levantamos bastante temprano, lavé algunos trastes de la cena del día anterior (porque no me gusta simplemente dejar a Franco con nuestro desastre), y serví una nueva rebanada a Paulina que deseaba más pay, Fer bajó después, conversó con ella de algo y también le partí una rebanada. Luego cuando Franco despertó me despedí  de él, me informó que Esperanza se había quedado a dormir también en esa ocasión, se había quedado de hecho en la habitación contigua. Volvimos a casa temprano, Paulina se dio una ducha antes de ir a dejarla en la terminal y ahí terminó. Su bella silueta en su pequeño abrigo blanco desapareció entre la gente y se despidió con un beso furtivo. Al llegar a casa borré su numero.
Seguimos conversando durante algunos días por las redes hasta que me dijo que había vuelto con su ex-novio, con el cual había arreglado sus problemas. En alguna parte de mi interior sonreí, por la clase de chiste predecible que suele ser mi propia vida.

Lo que sucedió más tarde es que atisbé a esta chica sin nombre que te mencioné en mi carta anterior, y pensé que sería un sacrilegio traspasar el halo de anonimato que nos separa. En el fondo estaba guardándolo para contárselo todo a M quien a finales de noviembre empezó a sentirse mal, fue al medico y le encontraron problemas en la coagulación del torrente sanguíneo. Al empezar el año estaba internada en el hospital, simplemente el medico la quería tener en observación constante ya que los riesgos eran graves. Comencé a tomar unos cursos, durante un tiempo no era posible visitar a M en el hospital, lo horarios me permitían menos flexibilidad, pero pude llamarla brevemente para decirle que todo estaría bien y que esperaba ansiosamente que regresara a las clases. A esas alturas todos la extrañamos en demasía, yo la extraño mucho.
Durante las últimas semanas supe que estaba mejorando, casi totalmente recuperada, quienes podían verla más fácilmente, sus amigas del centro de investigaciones filosóficas y la coordinadora que visito ocasionalmente, me informaron al respecto siempre. Pero unos malestares estomacales dieron signos de algo más. Una vez hablamos sobre las enfermedades que rigieron ciertos periodos de la historia, la peste, la lepra... en la actualidad, decía M, el cáncer.
Su novio, quien conocí en un café cuando comenzaron a salir, me llamó por la tarde para darme la noticia, me dijo donde y a qué hora sería el velorio. Le dije que lo vería por la mañana. Unas horas después las redes sociales se llenaban de la noticia, el hervidero de estudiantes... frases solemnes, comentarios nostálgicos. Preferí apagar la computadora, dormí temprano.
Me vi con Franco en una estación del metro, Rufo y Mary no fueron, para ellos era demasiado, Beto, según supe, fue durante la noche. Conocí a los padres de M, conocí a su hermana quien nos contó varias anécdotas... colegas, amigos, compañeros... me sorprendió ver a gente que nunca pensé que tuvieran un afecto tan serio por ella. Me senté durante unos minutos frente al ataúd cerrado sin saber qué debía hacer, me parecía muy pequeño para el tamaño de su vida. No lloré porque no podía y no dormí porque no quise.
He pasado muchos días jugando Assassin's Creed como un autómata, escarbando hasta el más mínimo rincón del juego para no pensar en la realidad. M... siempre tan modesta, tal que sólo dejó que su funeral fuera entre semana porque estábamos de vacaciones.
Y aquí estoy.
Tus cartas llegaron en mis horas más oscuras, las leí en silencio, sonriendo antes tus versos, expectante ante la escena del metro, como si hubiera estado en las filas sentí divertirme al ver a todos los turistas y sus modos para brincar sobre el orden en la ciudad que se precia de ser la punta de la civilización occidental, me recordó los días que pasábamos en las plazas viendo a las personas e inventándoles historias mientras las observábamos a la distancia.
Significó mucho para mi que no dejaras de escribir a pesar de mi silencio. Te preguntarás si me he despegado del sillón o si he salido a la calle, pues como supondrás, no. Mi dolor se libera en pequeñas dosis cotidianas al ver tal o cual detalle, los recuerdos de M y sus palabras surgen y toman vida en mi a cada esquina. Por eso al terminar las vacaciones, cual si hubiera oído su voz, recordé su frase.
Cuando me relató la depresión que pasó, tiempo antes de conocerla, me contó sobre su sufrimiento, sobre el dolor y de cómo decidió un día levantarse y continuar "Esta bien que sufra uno y todo, pero hay que levantarse y seguir persiguiendo la chuleta..." y es verdad.

Estoy bien, Becca, pero sobre todo: Lo estás haciendo bien.
Sí estoy de acuerdo con todo lo que narraste, sólo me desconcierta un poco cuando dices que te sientes vieja... ¿recuerdas cuando nos dimos cuenta de que somos almas viejas de espíritu joven? No me parece que huyeras... si no que abandonaste algo que ya conoces... tanto. Lo que es viejo nunca deja de envejecer y lo que es joven nunca deja de vivir, es sólo que tu juventud reclama nuevos horizontes, que tu vejez no haya recorrido nunca antes.

Esta carta ha sido más larga que las de otras ocasiones, espero pueda compensar el silencio.
Gracias por no dejar de escribir.

Te quiero también.
Sam.

jueves, 8 de mayo de 2014

Adrien

Sam, 

He regresado a mi madriguera con muy poco entusiasmo debido a la enorme carga de trabajo que se viene como tormenta. Incluso podría decirse que estas dos semanas -encantadoras dos semanas- me encontraba en el "ojo del huracán", y pronto saldré de ese estado para enfrentarme con el verdadero caos. Pero, antes de sumirme entre letras e investigaciones inconclusas, análisis  interminables y tecleo de insensateces, creo que vale la pena, robar unos minutos y escribirte de Adrien. 

Adrien es un parisino marselles, o marselles parisino. Quiero decir, llevaba 4 años viviendo en París pero venía de Marsella. Siguiendo lo que había sucedido, mi gordo culo se encontraba sentado en uno de los laterales que rodean la pirámide triangular de cristal del Louvre. Había escapado con éxito de los dos hombres extraños que habían entrado a mi vida con la misma rapidez con la que habían desaparecido y continuaba leyendo mi guía de turista para decidir a dónde dirigirme cuándo este personaje se puso frente a mi y me saludó. Él dijo "Seguro es porque hay sol que vengo a saludarte, si lloviera, tendría que irme corriendo y no tendría el humor para venir y presentarme". No lo niego, sonreí porque me pareció interesante la manera de presentarse ante mi. Después se sentó a mi lado, muy cerca y comenzó a platicarme de él y a preguntar sobre mi. Como siempre, di los detalles básicos y como siempre respondió que si tenía a alguien, no entendía por qué me encontraba sola en ese lugar. Después se concentro en mis particularidades diciendo que "No muchas chicas tenían lo que yo tenían". Reí más fuerte de lo que debí, de esa risa que es más burlona porque sabes que es una linea masticada por mil personas y dije que eso no podías saber porque nunca hacia calor en estas tierras, la gente siempre trae abrigos y chamarras y bufandas y mil cosas, así que era imposible saber si sólo yo era un lienzo andante o había más de mi "especie". Después vino la pregunta obligatoria "¿Por qué te los haces?" , sabes, ya no sé qué contestar a eso. Porque me gusta sentir agujas perforando mi piel; porque no tengo nada más que hacer; porque me hacen sentir linda; porque nada más lo hago. En cambio ahora siempre respondo lo mismo "Porque quiero y puedo, ¿y a ti qué?" creo que es una respuesta a la defensiva pero empieza a funcionar, la gente deja de hacer preguntas. 

Bueno, él miraba su celular y contestaba mensajes excusándose y diciendo que era alguien muy atareado porque era pastelero. No me doy cuenta hasta ahorita pero ¿cómo es la vida? El cinco de mayo, me encontraba sola en una banca del Louvre, tomando el sol, cuando un francés se acerca e intenta conquistarme. Es casi como para introducir algún escrito, ya sabes por la ironía y la relación que existe en esa fecha entre esos dos países. - Divago, eso pasa cuando estoy en casa. - Bueno, después me dijo que podíamos ir a algún lugar menos turístico para ver París. No sé, uno piensa en menos turístico y no piensa en su departamento, así que tomé mis cosas y camine a su lado mientras me hacía preguntas ñoñas cómo "¿cómo sería tu día perfecto?" ¿Qué clase de pregunta es esa?, me sentí en una de esas películas de las gemelas Olsen o de Hilary Duff. Reí y se dio cuenta así que él se respondió solo intentando que yo estuviera más relajada. Después intento darme un masaje en las manos, dijo "me gusta dar masajes en las manos, no es intruso" y agarró mi mano derecha. Su mano sudaba horrible, era como si la hubiera metido en una cubeta con agua caliente y la hubiera sacado; era como si su mano y su cuerpo fueran independientes y todo el sudor que producía su cuerpo se hubiera trasladado a su mano. Fueron los 3 minutos más estresantes de mi vida, pues parecía alguien amable y su mano estaba en mi mano. Le dije que me parecía poco adecuado eso que hacía pero no se inmuto así que sólo soporte aquellas manos sudorosas que masajeaban la mía. Es que no sabes, pero aquí no saben que hacer cuando hace calor. Es como el efecto inverso de allá. Allá comienza a llover o hace frío y se para la vida. Uno no sabe qué ponerse porque, en cualquier momento el cielo puede despejarse y puede que traigas un sweater de tortuga con una camisa de manga larga abajo y a medio día no te puedas quitar nada porque el sudor ya empapó tu camisa de abajo y sería muy vergonzoso que se notara que eres un puerquito delgado que suda por todas partes. Bueno, aquí pasa lo mismo, hace frío y todos muy monos con sus abrigos y sus bufandas, hace calor y todos muy monos con sus abrigos y sus bufandas y sudando como puerquitos delgados; esté tenía una fuga pues aunque ni una gota le escurría por la frente, por las manos vertía todo el agua. 

Finalmente huí, no importa como por que no es interesante, uno huye como puede, lo importante es que lo hace porque siente un peligro inminente ya sea verdadero o no, sentí que debía de huir. Y me dirigí hacía mi departamento pensando en cuántos locos te puedes encontrar en las calles. Siempre que me pasan cosas así me doy cuenta que estoy vieja, estoy vieja y no quiero cagarla y después me pone triste porque uno no quiere ser viejo ni quiere "ya no cagarla" pero después me puse feliz porque me gusta ser vieja y ya no querer cagarla. 

¿y tú qué tal? Tu ausencia me mata, pero a la vez me gusta tu silencio. Siento como si estuvieras de acuerdo conmigo y aunque no leo tu respuesta siento un susurro desde dentro de ti que dice -Esta bien Becca, lo estás haciendo bien. Ojala yo tenga ese efecto en ti también. 

Ahora debo ponerme a trabajar porque no he hecho nada del lado intelectual y me están pisando los talones los eruditos pues quieren ponerle fin a algo que ni he comenzado. 

Te quiero y te extraño, 

Becca 

lunes, 5 de mayo de 2014

El louvre

Sam:

Ayer  fui al Louvre, era domingo y decían las malas lenguas que era "gratos" o sea gratuito. Supuse que no habría mucha gente por ser domingo, no sé porque pensé que los turistas descansarían los domingos como la gente normal, y al parecer tenía razón pues sólo hice 45 minutos de fila. Los únicos turistas que habían eran chinos. Digo chinos para referirme a los de los ojos rasgados, seguro había japoneses o coreanos, pero para mi todos eran chinos. Alguno que otro hindú perdido y hipsters. En fin, me dispuse a jugarla de turista. Y saque fotos de los cuadros, me perdí en la parte de cosas egipcias y finalmente logre llegar al primer piso dónde había pinturas italianas y españolas. Entonces busque lo que todos buscan, la Mona Lisa. Es curioso, cuando vas varias veces (mi tercera) el museo se ve más pequeño y menos interesante. En si, se resume a ver unas cuantas piezas. Por lo menos en ese primer piso, La Mona Lisa, el cuadro donde Napoleón corona a su esposa, el de la portada del disco de Coldplay (increíble que no recuerde los nombres y mis notas estén escondidas en alguna servilleta abajo de todo lo que hay en mi mochila). En fin, La Mona Lisa tiene su propio cuarto y es una miniatura. Cada que la veo, se evoca la misma sensación de la primea vez que la vi: asombro por ser minúscula. Jugué de turista y me saque foto con una cara de por fin lo he logrado con fines familiares, papá quería fotos. Después empece a sacar fotos de persona sacando fotos. No sabes, pero es un proyecto que me puse estando aquí, personas sacándose fotos o sacando fotos a otras personas o monumentos. Ha sido divertido porque posan de manera interesante, sostienen la sonrisa varios minutos si es necesario e intentan distintas poses. Además también se me hizo interesante la postura del que toma la foto. En fin, pensaba comerme el museo, digo al final había pagado. Sin embargo, no siempre sale el sol en Francia -irónico pues era un día soleado- y cerraron el museo a las 5. Así que tuve que exponer mi persona a los ojos curiosos de los caminantes que además miraban sin discreción debido a mis marcas en los brazos (reitero, hacía mucho calor para ser verdadero y por suerte, bajo mis seis sweateres traía una blusa sin mangas).  Subí las escaleras para salir por la pirámide de cristal y unos hipsters me atacaron con sus celulares para sacarme fotos, ya sabes que eso suele pasar pero sentí sorpresa pues ya no es algo habitual. Después de huir de ellos, salí por la puerta y busque un spot dónde arrastrar mis cansadas piernas para posar mi culo gordo.

Un buen rato no paso nada, lo que me permitió leer mi guía de Paris pues no sabía si moverme hacía alguna otra atracción turística o quedarme ahí tomando el sol. Aquí es cuando lo gracioso comienza, un hombre de cabello corto, vestido de negro con lentes de sol de esos que usa la gente que hace deporte se sienta a lado de mi y dice "do you speak english?" Asentí y seguí mi lectura pero el hombre no paraba de hablar hasta que empezó con las preguntas. En mi cabeza apenas si las escuchaba, la verdad pensaba que los franceses tienen una idea de conquista muy extraña donde se sientan y te hacen preguntas superfluas nada más para hacerte sentir como que les importa un copec tu existencia, al final todo se resume a la misma pregunta "¿y eres fiel? "Porque claro" dije, siempre hago presente y recalco mi relación con Federico. Especialmente aquí porque aunque lo digas, no escuchan. Entonces, de repente, cuando se dio cuenta que su técnica de "conquista" no funcionaba, agarró y dijo "ah, esta llegando el japones" y se fue. No entendí muy bien lo que paso. Me gusta hablar con ellos porque son poetas y arte, prometen enseñarte lugares hermosos donde tendrás sensaciones únicas, pero cuando dices algo que no les gusta, desaparecen. Supongo que con la misma rapidez han de desaparecer las mañanas siguientes o las madrugadas siguientes.

El segundo hombre que me abordo esa tarde era un hombre en bicicleta. No sé por qué son los hombres extraños y feos los que toman el valor para sentarse a mi lado y cruzar palabras. Este fue más educado, me hablo de él y de su día. Después me preguntó de dónde era y que hacia, le conté de Federico y cómo no le gustaba jugarla de turista, motivo por el cual me encontraba en ese lugar, en ese momento, sola. Sonrió y me pidió vernos al día siguiente. Segundos después recapacitó y dijo, "bueno quizás tu novio se enoje ¿verdad?" Sonreí y dije "ya sabes como son los franceses" entendió perfectamente y después me dijo que la tarde era joven y esperaba que me divirtiera y que podíamos platicar más sino me incomodaba. No me incomodaba pero la tarde no era joven y lo puntualice. Miró su reloj y dijo que tenía que visitar a su familia. Partió en su bici y no miró atrás; él me había caído bien.

Después de eso, saque mi libro de nuevo y un señor descaradamente me sacaba fotografías con una cámara tan grande como su brazo. Miré de reojo y lo ignore, no quería crear contacto visual y se fue.

De Adrien te hablare después porque odio escribir cartas largas. Sin más por el momento,

Becca

domingo, 4 de mayo de 2014

La torre eiffel

Sam:

Ayer Federico me acompañó a la Torre Eiffel porque habíamos ido con su hermano a una exposición de Marvel y al final, después de dos horas de espera, su hermano fue llamado al deberoso trabajo que tiene y tenía que irse. Entonces Federico me dijo "nos quedamos por ti, ¿eh? Para que no digas que no hacemos nada juntos" y yo grité "yo quería ir a la Torre Eiffel no aquí" y nos salimos de la fila para seguir la discusión. Además estaba un poco cara, 16€ por cabeza. Eran 12 en la Torre. Así que prometió frente a su hermano que iríamos y ayer lo hicimos.

Salir con él es complicado, más como turista. Quizás porque es residente no le gusta o quizás sólo le gusta ir contra corriente, el caso es que al final estábamos parados bajo la torre decidiendo qué hacer. Yo quería montarla, si, montarla me parece un verbo adecuado que implica mis intensiones secretas de conquista. Él no quería realmente hasta que le propuse una salida poco fácil; caminar en los distintos monumentos y sacarnos fotos de a turista. Prefirió la Torre. Pasamos exactamente, y sin exagerar, dos horas y cuarto en la fila del lado del pilar donde sólo hay escaleras, y no elevador. Antes de que te cuente la subida, algo curioso pasó. Hay chacos por todas partes, eso fue lo que constaté y constato cada que estoy aquí. Estábamos a nada de pasar a comprar las entradas y la señorita que revisaba las bolsas estaba muy a gusto platicando con dos señoras, las cuales parecían de la misma nacionalidad de la señorita. Entonces hablaban y reían y de repente las dejo pasar, así nada más, sin hacer filas ni nada. Entonces pensé, hay chacos por todas partes. Uno simplemente le cuenta un chiste, pasa media hora, quizás le trae una torta o su equivalente (baguette) y plop, lo dejan entrar sin filas. Well done chacas. Después de eso entramos y subimos y subimos y me quedaba sin aliento con casa paso que daba pues el frío penetrante y la altura hacían que las cosas se dificultaran. Finalmente llegamos al primer piso, dimos una vuelta y de nuevo a las escaleras para el segundo piso. 

En el segundo piso, yo ya no quería nada. El vértigo estaba matando mi ser, así como el helado viento que congelaba mis pulmones. Entonces Federico, motivado, compró tickets para el elevador y así nos formamos en la fila del sommet para llegar a la punta. Entre nosotros había muchos hindúes que parecían pingüínos, pero pingüínos tipo el malvado ese de Batman. Traían sus chalinas enredadas en la cabeza, sus chamarras de pluma de ganzo de esas que te quitan completamente la forma si eres femina y sus amplias bolsas. Los hombres usaban gorritos de esos que pareces preservativo, y casi todos tenían lentes. Reían todo el tiempo y de pronto una de ellas sacó de su gran bolso otra bolsa más pequeña que tenía granos, a mi me parecía a couscous, que son como granitos amarillos como de arroz y empezaron a pasarse por todas partes ese alimento; parecían pajaritos revoltosos. Después comenzaron a hablar con una pareja, o según yo eso eran, atrás de nosotros. Ellos eran chinos, ella tendría unos 25 años, muy bonita. Su cabello era lacio hasta los hombros y un fleco recto. Sus grandes  ojos miraban todo el tiempo su celular mientras, quien parecía ser su pareja miraba las fotografías de su cámara profesional. Él era gordo y viejo. Así que pensé que quizás él era rico, muy rico, un chino rico. Y ella era su novia, lindisima, que cambiaba su belleza y juventud por lujos. Me pareció una linda historia. Linda y perversa. 

Ya arriba dimos vueltas buscando mi casa. Cuando tenía 17 años subí con mis amigas y escogimos edificios que serían nuestras casas. Finalmente sólo yo regresé, lo que se me hizo irónico. Seguro ellas ni siquiera lo han pensado. El frío se hacia cada vez más difícil de soportar causado por la altura y decidimos bajar e irnos, pero para esto había que hacer otra gran fila. 

Paris son filas, debes de saberlo si vienes. 

Finalmente en el suelo, tuve una sensación de vacío. Como si el tiempo no hubiera pasado. En un momento estas hasta arriba contemplando cada rincón de Paris, y en otro regresas al estado inicial dónde te encontrabas y te sientes huérfano. Como si arriba, montado en la Torre, la conquistaras, y abajo regresarás a ser el externo mutante que viene de visita, incluso si resides en estás tierras. 

Federico concluyó con "estoy exento de cualquier reproche por lo menos seis meses". No dije nada, el vacío que la torre me había dejado era suficiente en ese momento. Caminamos hacia el metro en trocadero y dejamos que este nos tragara para regresar al departamento. 

He ahí mi historia de ayer. Espero estas cartas no te fastidien, y espero que estés bien porque no he sabido nada de ti. 

Te quiere, 
Becca