viernes, 19 de julio de 2013

Cortés amistad

Querida Alex:

En tu última carta terminabas diciendo que a los niños les importa lo que no es importante descalificándolas de tal manera que pierden importancia, yo creo que es justo lo contrario. Creo que los niños se interesan por lo único que importa de verdad, sin saberlo ni advertirlo se nos adentra en un constructo de preocupaciones fabricadas y artificiales, que entre otras cosas está derivado de la futilidad física de nuestra existencia, la materialidad.
La materialidad nos exige un lugar donde alimentarnos y donde defecar, nos pide que busquemos refugio porque vivimos en un mundo compartido, desde el tiempo que nos envejece hasta los animales y plantas que  nos rodean, el suelo y el mar, esencias y criaturas que desde el inicio delimitaron el mundo. Siendo el humano una criatura vulnerable y pequeña se recluyó en su cueva con rencor y prometió vengarse construyendo sistemas, lenguajes, sociedades, ciudades, armas, legados, tecnologías que pacientemente extinguiría a los que le hicieron a un lado.
Y dentro de esa venganza estás tú, llevando tu CV a cinco mil lugares de humanos racistas y estoy yo, como muchas veces en el pasado, siendo rechazado por Paola. Te contaré lo ocurrido.
Hace casi medio año atrás conocí a una mujer llamada Aria, una chica linda y provocativa, con quien tuve la ocasión de disfrutar varias conversaciones amenas e ingeniosas. Sin embargo durante los siguientes meses la relación decayó por dos motivos. Uno tenía que ver con ella y otro conmigo, así que te daré la opción de elegir cuál historia quieres oír primero. La de ella? Claro, querrás saber qué fue lo que hice, pero sabrás que  si bien hice mi parte, no fue mi culpa terminar con esa relación si no una iniciativa.
No fui un buen novio, lo acepto. Tras haber terminado con Esperanza caí, por irónico que parezca, en depresión, y casi de inmediato la conocí a ella. Me reprocho el haber permitido entrar en una relación sin concluir lo que aún habitaba en mi corazón, pero quería compañía, quería ese contacto y ese calor. Y ella estaba ahí. Durante todo ese tiempo terminamos repetidas veces nuestra relación a causa de varios motivos, y en esas múltiples ocasiones fui a los brazos de otras mujeres, incluyendo a Esperanza, una vez más. Mientras ella por su parte, también se daba gustos con otros cada vez que terminabamos. Mas nunca dejé que esto lo supiera, ni que se viera involucrada y ella tuvo la misma decencia.
Sobre todo, tengo bastante presente el hecho de que no fui detallista, ni le dedicaba canciones, ni le escribí versos, no le dediqué mis tintas ni mis lápices. Hasta que finalmente terminamos.
Ella estaba loca y no estoy exagerando. Oh probablemente un poco, sí; pero no considero que las cortadas en sus muñecas o las manifestaciones de sus celos fueran muy cuerdas. Las repetidas veces que terminamos fueron motivadas por sus arranques de celos y caprichos con los cuales buscaba que recurriera a ruegos para restablecer las cosas. También tenía la costumbre de hacerse incisiones profundas en las muñecas para sangrar, buscaba un dolor que expiara sus demonios, ahora comprendo bien. Sin embargo los pormenores de su vida y sus demonios son irrelevantes ahora.
Tras hablar con M, quien seguro recuerdas bien, esa mujer que es más mi madre que mi propia madre, llegué a la conclusión de que sólo había una relación destructiva en manos de Aria.
Paola es su amiga y compañera, con quien por azares de esta vida, me llevaba mejor que con Aria. Con ella tenía más temas de conversación que solo la superioridad y competencia intelectual, con ella pasaba el tiempo y sonreía ampliamente, reíamos y pasábamos interminables horas bromeando, claro con Aria junto a nosotros, enfadándose por no poder sentirse a gusto con nuestras conversaciones, sobre películas, sobre libros y aficiones que compartíamos, como la comedia inglesa (pero no las idioteces como Atkinson, conocido como Mr Bean, sino a Hugh Laurie, Stephen Fry, la hermosa y siempre inteligente Emma Thompson), las series... mientras Aria adoraba hablar sobre las formas de los accidentes del atlas oseo humano.
Así que seis meses atrás terminé con Aria y si bien tenía la tentación de llamar a Paola asumí que sería imprudente. Pero el tiempo es el mayor disolvente, tanto del interés como de la prudencia. Y como cada vez pasaba más tiempo con ella de forma tan agradable, inevitablemente caí en el intento.
Pero antes de hablar, sucedió que veía la situación imposible y decidí que era más sensato conservar el platonismo y la ilusión. Pero lentamente, o mejor dicho, con prontitud el enamoramiento platónico me recordó los tormentos de no ser correspondido. El jueves pasado me levanté con las intensiones de terminar con estos sentires.
Le dije que quería hablar con ella, y hablé. Pero ella consideró que lo estaba arruinando, que estaba arruinando nuestra amistad. Le aclaré que no esperaba que correspondiera, sino saber como respondería, saber lo que pensaba de ello, y de alguna manera fatalista dijo que ya no podríamos ser amigos.
Sin embargo a lo largo del día nos encontramos como siempre y bromeamos, ella, yo y otros amigos comunes. Después de todo ella sonreía, pero no sabría decirte si era nerviosismo u otra cosa...

Y es que la venganza de la humanidad contra todo el mundo, ha implicado, de una manera insólitamente karmática su propio sufrimiento. Somos infelices por nuestros propios actos y los actos de otros humanos, porque intencional o descuidadamente nos contrariamos. Lentamente nos hemos convertido en nuestro propio enemigo, como humanidad. Los niños se interesan en lo único que importa de verdad, el bienestar.
El hombre es su propio verdugo.
Y ahora estoy cansado para continuar escribiendo, así que aguardaré tu respuesta.
Espero que tus días, ahora con sol,  sean mejores que los míos. No dejes de usar tu primer nombre, a mi me gusta.

Sam

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