miércoles, 30 de abril de 2014

El metro

Querido Sam,
Sigo en Paris. Hoy salí a comprarme un librito de esos de "conozca Paris en dos días" y me di cuenta que lo que conozco perfectamente de Paris es su metro porque siempre tomo las vías más enredosas cuando hay opciones más fáciles. Andaba en los Campos Eliseos y tenía que ir a Notre Dame, pues bueno, la linea amarilla de numero 1 (creo) que te lleva directamente. No, tome la dos que me llevo hasta las paradas más chacas que había para cambiar y tomar la linea morada para ir hacia la catedral. Me di cuenta del otro camino a mitad de mi gran planeación. Sin embargo, paso algo interesante. En la entrada de un metro hubo barullo de repente, y como buena metiche me acerque a enterarme qué pasaba. Entonces un árabe, y aunque suene racista estoy seguro que lo era, con acento golpeado empezó a decirle algo a una muchacha con gritos. La muchacha lo jaloneaba y había otra chica con sus hijos en medio. Yo pensé que era por algún problema de custodia de enfants y peleaba por sus derechos como padre de las criaturas. Me senté a mirar mi mapa falso y agudice mi sentido de la escucha para enterarme. El hombre parecía muy molesto intentando explicar algo y la chica gritaba que llamaran a la policía. Entonces se hizo barullo (no sé cómo se escribe eso) y más gente miraba y hablaban por teléfono y de repente, una señora negra se sienta a lado de mí y me pregunta si sé del chisme. Le digo que he escuchado algo acerca de un portable, un celular. Asiente y me dice, seguro lo quería robar. Incrédula observe la escena intentando que ningunos ojos se toparan con los míos que pecaban al andar de chismosa. Entonces el metro arrancó y el hombre se tiró a las vías del metro y recogió algo. Lo ayudaron a subirse y él le dio el celular, un iphone, y concluyó con algo como : "pues usted tenga más cuidado porque se le cayó de su bolsa" bolsa del abrigo. No era verdad, ella decía que él había jalado su abrigo dos veces para robarle haciendo que dicho celular cayera. Lo que se me hizo gracioso fue que no sólo el tipo este le quiso robar sino que para salvar su culo y verse de bien, se tomo la libertad de darle consejos de en dónde guardar su celular. Y se me hace gracioso porque no lo dijo con cinismo sino con el estandarte que usan aquí de "yo soy bueno pero me discriminan". Por eso me gusta la gente del pueblo, porque el cinismo es tal que el que te quiere chingar termina admitiendo que lo iba a hacer pero ya no lo hará porque lo cachaste, por lo menos mi padre me enseñó bien cómo funciona eso. 

Después me subí y me dirigí a la casa, quería hacer pipí. Otro suceso sucedió, no mágico pero si más allá de lo normal. A una parada del depa, el metro se apaga, un apagón completo y después una tenue luz ilumina cada vagón. No íbamos muchos así que nos miramos entre nosotros y luego regresaron a las pantallas de sus celulares y a sus propios pensamientos. Dicho suceso habrá durado no más de 30 segundos, pero el tiempo se hizo más lento y el ambiente se volvió más pesado.

No hay más que contar. Hoy lo llamaré Federico porque no sé qué nombre le he puesto en las anteriores cartas, pero se ha portado como un "gilipollas" últimamente. El estandarte de hombre soltero se le impregna cuando salimos de vacaciones y es imposible razonar con él. Por eso me salí del departamento dando un portazo para calmarme porque tengo una lengua venenosa que tira a matar, y entre todo mi ipod cayó y el display se quebró como mi corazón lo está-ba. Camine como una hora. Exactamente tres paradas hasta llegar a La Bastille, miré el culo dorado del ángel que está ahí parado y regrese aún más enojada hasta que vi unos zapatos que quiero. Así que entré a la tienda, vi el precio y me dije, bueno, ya sé cómo Federico puede enmendar su egoismo. Llegué a casa, como idiota, porque uno no puede hacer berrinche, irse, y después regresar sin verse idiota y fui fría. Le he dicho de mis zapatos y dijo q me los regalaría, mañana iré por ellos si no se vuelve un hijo de puta de la noche a la mañana, de nuevo.

No hay noticias tuyas, me preocupas. 

Espero, no obstante, estés bien.

Un abrazo, 
Becca. 

lunes, 28 de abril de 2014

Paris

Querido Sam,

Me quedé esperando tu respuesta, supongo que estás ocupado, responderé después ya que se me han ocurrido unos versos estos días. 

Paris y sus calles estrellas. 
Mi ropa huele diferente, 
Como a humedad y putrefacción, 
Como las calles escondidas 
Que nos ofrecen comida vietnamita 
Y dónde lo que menos escuchas es la lengua francesa. 

Paris, que esconde secretos. 
Las calles se parecen, los sonidos se parecen, todo se parece. 
A veces me recuerda a la Ciudad de México
Sus edificaciones son parecidas, 
Pisos llenos de ventanas. 
Lo único que lo diferencia son las chineneas; 
No recuerdo que en México hubiera. 

Paris cliche de la ciudad del amor, 
Y yo en mi solitud 
Me doy cuenta de la falacia. 
Me he visto caminar en el trocadero mirando a la Torre Eiffel 
Y en un abrir y cerrar los ojos 
Estoy en los pies de la misma mirando hacia arriba; su infinitud. 
Me he visto mirando Notre Dame 
Así como a sus miles de turistas que pasan con sus camaras fotograficas 
Y posan para el recuerdo. 
Incluso ya me recuerdo caminando a lado del Sena, 
Para llegar a ese lugar secreto que un tal "Jean" o "Phil", o "Pierre" 
Me enseñó la última vez que vine. 
Parece una punta de un barco, y ahí me dijo que 
Rehicieramos la escena kitsh de Titanic.
Me negue esa vez y me negaría de nuevo. 

No he salido del departamento donde me quedó
Porque no quiero revivir ese Paris de hace un año; tengo miedo.
No quiero que algun viejito de ochenta años me diga 
'Vienne avec moi..." 
Y termine enojada. 
Quiero un Paris de poetas,
De Hemingway. 
Pero para eso, hay que ir al /pe:r lashes/, 
El cementerio ese 
Donde esta Molière
O a Montparnasse 
A dejarle una cartita a Cortazar. 

Mañana espero motivarme más, acá hace frío porque lo lógico es que hiciera calor la semana pasada y ahora llueva como si fuese el fin del mundo. 

Te mandó un abrazo melancólico

Becca  

sábado, 12 de abril de 2014

La mujer sin nombre y los Bravest Weirdos.


Querida Alex:

También lamento mi ausencia, hay muchas cosas que contar sobre los últimos meses (no los había contado y me ha sorprendido que pasaran tantos meses...) Los devenires de estos últimos meses fueron largos, estuve tan inmerso en ellos que no noté cuanta falta me hacían tus letras hasta el preciso momento en que encontré en mi correo tu sobre. Me sentí tan fatigado y sensible que aquel día no hice más que rendirme en mi cama hasta la siguiente tarde. Soñé algo maravilloso y luego desperté, desperté tan entusiasmado que me senté al escritorio a escribirte una respuesta con tu carta en mano, y aquí estoy...

Quiero responderte a cada punto y pregunta que hiciste, no me gustaría que esta carta fuera demasiado larga pero, de fallar en esa empresa compraré más timbres y asunto arreglado. Me alegra que votre coeur y tú estén mejor, me alegra que puedas sentir que la ciudad te quiere más, yo aún recuerdo la blusa que aquella chica te regaló al bajar del metrobús simplemente porque le gustó el tatuaje de tu nuca... las galletas que nos dio esa señora, el obsequio de la mujer de la librería y todos los otros tratos de la ciudad en ese día, insólitos, inesperados. Cualquiera citadino estará de acuerdo en que la ciudad se enamoró de ti, y cual joven enamorado, te hizo pequeños gestos para convencerte... de algo.
Tras un largo tiempo de abandonar lo de Esperanza, fui a caer en lo brazos de Aria, mi amigo Pepe pasó mucho tiempo haciéndome un gesto de desaprobación con la cabeza cada vez que Aria y yo volvíamos a reanudar nuestros encuentros, pero M me hizo recapacitar y finalmente tomé fuerzas y abandoné tanto caos y destrucción escondido en los labios de Aria para caer en el deseo de otra mujer fatal. 
Casi un año cumplido tras esos eventos vi por los pasillos a una chica singular, no bella aunque me encanta, no llamativa aunque siempre atrae mi mirada, simplemente tal como ella es... estuve decidido a averiguarlo todo como siempre hago, acercarme y saludarla como por accidente, conocerla lentamente con perspicacia dejandole claro en sutiles pistas que la puedo ver como si mi pensamiento fuera el suyo propio, pensé en enamorarla como hice anteriormente con Aria, o Esperanza... pero me detuve, de pronto supe como terminaría todo, como ella un día consideraría que ni todos los detalles del mundo ni todo el halo de magia en torno a ella hacen que sea importante... y me abandonaría. Decidí dejarla ahí, como una mujer sin nombre que admiro y observo, cual flor en un jardín que nunca se corta, en su estado natural, sin que la perturbe mi mano y sin que me espine la palma al intentar tocar su corazón.
Luego conocí a una mujer de tu ciudad, quien también había terminado una relación y al igual que yo necesitaba alegrarse un poco. Al principio era una amistad simplemente, así que recordando mi prolongado letargo de tristezas tras Aria, pensé: no será malo hacerle una visita a Paulina, y fui para allá. 
Salí un domingo temprano y llegué a tu bella y tranquila ciudad antes del medio día, ella fue a recogerme a la terminal y ambulamos toda la tarde por el centro, visitando iglesias para admirarles desde fuera, por dos motivos: ella sabía de todas ellas y yo estuve encantado porque últimamente tomé la consola y un videojuego llamado Assasin's Creed. Sé lo que estás pensando: Distractores. Lo sé, pero la historia tiene lugar en varias de las ciudades de Italia con las que, recordarás,  he soñado tantas veces... con la Italia de Leonardo, Florencia, la Toscana, Venecia... cuando eramos más jóvenes y pasábamos las tardes soñando con el mañana, tu a tu manera tan sensata y siempre realista, yo con mi manera tan nostálgica de ver el futuro anclado en el pasado.
Y al ver esas iglesias pensaba en esos días nuestros, y en esa ciudad lejana que aún me sueña, así  llegó la noche mientras hablábamos de nuestras carreras y nuestros propósitos, compartimos un pan en una pequeña plaza, en los ojos de Paulina vi una bella inocencia al contarme sobre sus jóvenes días y pensé en invitarla a pasar unos días en mi ciudad. Ella aceptó y una semana después iba a recogerla en la terminal del norte, ese fin de semana había una reunión con los Bravest Weirdos. 
Aquí es donde debo abreviar una serie de hechos... Esperanza llegó a conocer a todos los amigos, Franco además solía considerarla como mi mejor pareja, Rufo era algo más neutral pero su novia Mary, partidaria de mis cuitas por ella causadas, no estaba muy convencida y Fer solo emitió su juicio cuando se lo pregunté directamente... él, tiene una singular sensibilidad con las cosas, será por su habilidad al tocar la guitarra pero cuando observa a las personas ve más allá que solo sus actos y gestos, ve su corazón. Él considera a Esperanza una buena chica, pero no una buena persona, el día que me explicó todo eso detalló tantas cosas que tal vez un día si el azar nos reúne de nuevo, o en otra carta, te las contaré ampliamente. Así, cuando comenzamos a concurrirnos los seis, Esperanza propuso el nuevo nombre para el grupo y pasamos a ser los Bravest Weirdos, un par de meses antes habíamos acordado reunirnos para despedir el año y dos días antes de la fecha acordada llegó Paulina a la ciudad. En un principio el plan era que regresaría esa tarde y yo luego iría a nuestra pequeña fiesta, pero alargó su estadía... habrán sido las fotografías que nos tomamos o las largas caminatas que dimos, los interiores del museo nacional de arte, probablemente que está marcado con el numero 8, tan significante para ella... o el pay... porque la noche antes de la fiesta preparé un pay de durazno que prometí llevar y entre la elaboración y la ligera platica nocturna nos hicimos de besos y caricias. Le dije que me gustaría estudiar el aprendizaje de nuestros hijos si ella estaba dispuesta a tenerlos conmigo... aunque yo estaba durmiendo en la sala, no hubo mayor impedimento para acurrucarnos en el sillón esa noche y quedarnos dormidos mientras nos reíamos y besábamos.

En este punto he de detenerme, pues la extensión de esta carta ya tiene tal volumen... y la tarde comienza a demandarme deberes, pasaré a dejar esto en el correo y por la noche o mañana temprano continuaré escribiéndote, lo prometo. A estas alturas he olvidado el sueño que tuve pero espero rescatarlo más adelante. También noto que me he convertido en alguien ocupado... y también pobre... jaja.

Me da mucho gusto saber de ti, y volvernos a escribir. Siento en mis manos y letras un cálido entusiasmo...
Sam

miércoles, 9 de abril de 2014

Como si hubiese parido un hijo...

Querido Sam:

No puedo explicarte el porqué de mi ausencia, sólo puedo decirte que así es conmigo. A veces estoy y a veces no. Han pasado nueve meses —mismos donde pude haber procreado un hijo— desde tu última carta. Y releyéndola me doy cuenta que no tengo idea de porque te pasan todos esos infortunios. Entre la tal Esperanza —que he olvidado — y Aria —que también he olvidado— no quiero imaginar en dónde estás parado ahorita. Me refiero a que no podría imaginar qué ha pasado todos estos meses. Sin embargo, lo sé. Los rumores corren rápido y me han dicho que estuviste tras unas faldas no capitalinas. Espero no te hayas enamorado, aunque conociéndote sé que así fue. 

En realidad no tengo mucho que contarte, las tierras nórdicas han empezado a descongelarse y la primavera —por primera vez —está llegando. Aun se siente el frío invernal en las mañanas y a veces llueve durante el día, pero una vez que las nubes se han vaciado, el cielo se despeja y puedes sentir los ligeros rayos del sol ficticio que no te calientan. También están apareciendo flores, ya no sólo los capullos sino las flores. Hoy me di cuenta de eso cuando iba caminando para tomar el Tranvía. El año pasado hacía demasiado frío, tanto que quemo todo. Ahora empiezan a haber caminos de flores amarillas, particulares de la región, decorando cualquier espacio pastoso que se haya colado entre el cemento de las calles.

En cuanto a mis proyectos personales/profesionales, me estoy hundiendo. Mi tema de investigación está cayéndose en un hoyo sin fondo. Leo y leo y no avanzo, ningún análisis parece el correcto y siempre que hay una nueva idea, existe alguien que ya la pensó hace 50 años. No me quejo de eso, debí de haber estudiado otra cosa. Digamos que por ahora, eso retiene toda mi atención.

No te haz de acordar de mon coeur —como me gusta llamarle— pero ahora vivimos en armonía. Digamos que después de tres años, las tierras nórdicas comienzan a aceptar que vivo aquí y han dejado de ser hostiles. Lo único que me preocupa es el trabajo, debería de tener uno para poder comprar más libros y cigarros, la base de mi alimentación.

Creo que me estoy volviendo adulto maduro y las tempestades del corazón se han calmado a ser aguas de algún lago en medio de dos montañas en alguna parte de Estados Unidos, donde no pasa nada. O peor aún, en algún lugar de Canadá donde la gente sonríe y es amigable —de acuerdo con lo que uno cree, porque no todo es así.

No sé qué más decirte, ni tengo mucha inspiración pero quería responderte. Ahora me gustaría que me respondieras diciéndome no sólo cómo has estado sino también como va el ámbito profesional. Había una tira cómica en camino, ¿aún tienes ese proyecto? ¿Algún nuevo amor que valga la pena contar? ¿Alguna traición que hayas cometido?

Me río con lo último, porque te conozco y no creo que traicionaras a nadie, exceptuando el rumor que dice que saliste con la novia de uno de tus amigos, pero supongo es falta de maldad lo que no te permite concebir que eso se pueda malinterpretar.
En fin, te dejo que las papas se queman —ves, soy toda una mujer adulta.

Muchos saludos, 

Becca