Sigo en Paris. Hoy salí a comprarme un librito de esos de "conozca Paris en dos días" y me di cuenta que lo que conozco perfectamente de Paris es su metro porque siempre tomo las vías más enredosas cuando hay opciones más fáciles. Andaba en los Campos Eliseos y tenía que ir a Notre Dame, pues bueno, la linea amarilla de numero 1 (creo) que te lleva directamente. No, tome la dos que me llevo hasta las paradas más chacas que había para cambiar y tomar la linea morada para ir hacia la catedral. Me di cuenta del otro camino a mitad de mi gran planeación. Sin embargo, paso algo interesante. En la entrada de un metro hubo barullo de repente, y como buena metiche me acerque a enterarme qué pasaba. Entonces un árabe, y aunque suene racista estoy seguro que lo era, con acento golpeado empezó a decirle algo a una muchacha con gritos. La muchacha lo jaloneaba y había otra chica con sus hijos en medio. Yo pensé que era por algún problema de custodia de enfants y peleaba por sus derechos como padre de las criaturas. Me senté a mirar mi mapa falso y agudice mi sentido de la escucha para enterarme. El hombre parecía muy molesto intentando explicar algo y la chica gritaba que llamaran a la policía. Entonces se hizo barullo (no sé cómo se escribe eso) y más gente miraba y hablaban por teléfono y de repente, una señora negra se sienta a lado de mí y me pregunta si sé del chisme. Le digo que he escuchado algo acerca de un portable, un celular. Asiente y me dice, seguro lo quería robar. Incrédula observe la escena intentando que ningunos ojos se toparan con los míos que pecaban al andar de chismosa. Entonces el metro arrancó y el hombre se tiró a las vías del metro y recogió algo. Lo ayudaron a subirse y él le dio el celular, un iphone, y concluyó con algo como : "pues usted tenga más cuidado porque se le cayó de su bolsa" bolsa del abrigo. No era verdad, ella decía que él había jalado su abrigo dos veces para robarle haciendo que dicho celular cayera. Lo que se me hizo gracioso fue que no sólo el tipo este le quiso robar sino que para salvar su culo y verse de bien, se tomo la libertad de darle consejos de en dónde guardar su celular. Y se me hace gracioso porque no lo dijo con cinismo sino con el estandarte que usan aquí de "yo soy bueno pero me discriminan". Por eso me gusta la gente del pueblo, porque el cinismo es tal que el que te quiere chingar termina admitiendo que lo iba a hacer pero ya no lo hará porque lo cachaste, por lo menos mi padre me enseñó bien cómo funciona eso.
Después me subí y me dirigí a la casa, quería hacer pipí. Otro suceso sucedió, no mágico pero si más allá de lo normal. A una parada del depa, el metro se apaga, un apagón completo y después una tenue luz ilumina cada vagón. No íbamos muchos así que nos miramos entre nosotros y luego regresaron a las pantallas de sus celulares y a sus propios pensamientos. Dicho suceso habrá durado no más de 30 segundos, pero el tiempo se hizo más lento y el ambiente se volvió más pesado.
No hay más que contar. Hoy lo llamaré Federico porque no sé qué nombre le he puesto en las anteriores cartas, pero se ha portado como un "gilipollas" últimamente. El estandarte de hombre soltero se le impregna cuando salimos de vacaciones y es imposible razonar con él. Por eso me salí del departamento dando un portazo para calmarme porque tengo una lengua venenosa que tira a matar, y entre todo mi ipod cayó y el display se quebró como mi corazón lo está-ba. Camine como una hora. Exactamente tres paradas hasta llegar a La Bastille, miré el culo dorado del ángel que está ahí parado y regrese aún más enojada hasta que vi unos zapatos que quiero. Así que entré a la tienda, vi el precio y me dije, bueno, ya sé cómo Federico puede enmendar su egoismo. Llegué a casa, como idiota, porque uno no puede hacer berrinche, irse, y después regresar sin verse idiota y fui fría. Le he dicho de mis zapatos y dijo q me los regalaría, mañana iré por ellos si no se vuelve un hijo de puta de la noche a la mañana, de nuevo.
No hay noticias tuyas, me preocupas.
Espero, no obstante, estés bien.
Un abrazo,
Becca.